viernes, 3 de marzo de 2017

Hoy almorcé con unas amigas muy queridas y todas coincidieron en lo divertida que soy y me entusiasmaron con hacer stand up o contar mis divertidas peripecias en este blog que, después de todo, es de humor.
Ahí va una de ellas que les conté hoy:
Una vez, con un ex novio, yendo en el tren Sarmiento a visitar a sus padres en Padua, había tal cantidad de gente fea y olorosa que me desmayé. Lo primero que vi al abrir los ojos fueron caras preocupadas por mí y, es claro, la de mi novio. Nos bajamos del tren y le dije que había transpirado tanto que mojé el jean. Pero él me dijo: "No, Lu, te measte". Casi muero de la vergüenza porque iba a conocer a sus padres en esas fachas.
Al llegar a la casa, M. le explicó la situación a la madre que no tuvo mejor idea que exhibir, cual bandera meada, mi pantalón en las escaleras y prestarme una horrible joggineta de la hermana menor que, mientras comíamos, al igual que los tres gatos, me miraba desafiante por llevar puesta una de sus pertenencias.


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